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Fuente: Elaboración Propia 9 Abril 2012

Análisis de la Amnistía Fiscal aprobada por el Gobierno

Recientemente ha entrado en vigor el Real Decreto-ley 12/2012, de 30 de marzo, mediante el que se introducen diversas medidas tributarias y administrativas dirigidas a la reducción del déficit público, norma que establece importantes novedades tributarias, entre las que cabe destacar una que merece un importante análisis aun a pesar de su brevedad y de que el propio Ejecutivo deja para un desarrollo posterior: La Amnistía Fiscal

Una forma "económica" de lavar el dinero
Una forma "económica" de lavar el dinero

La amnistía fiscal se ha planteado en dos preceptos, los cuales analizaremos por separado, aunque no cabe duda de que la segunda será más demandada al preverse para la generalidad de los supuestos, siendo la primera más especial.

 

  • Gravamen especial sobre dividendos y rentas de fuente extranjera derivadas de la transmisión de valores representativos de los fondos propios de entidades no residentes en territorio español

 

Esta es una medida que, cuando menos sorprende. Como se mantiene en la propia web del Consejo de Ministros, se trata de un Gravamen especial para la repatriación de dividendos o rentas derivadas de la transmisión de participaciones. Así, una sociedad que mantuviera participaciones en otras situadas en territorio de baja tributación, y que cumpliera determinados requisitos (básicamente de tenencia de un porcentaje mínimo del 5%, y de realización de actividades empresariales por la sociedad participada, hecho que resulta sorprendente pues se supone que son sociedades que no suelen ejercer actividad), podrá repatriar esos dividendos con un coste único del 8%. Curiosa medida, puesto que tiene una aplicación más limitada, y sobre todo un gravamen inferior al previsto para la amnistía general. Podrá decirse que la renta “repatriada” permanece en la sociedad nacional, pero veremos que esto choca con el supuesto de tenencia por personas físicas de sociedades en el extranjero.

 

  • La denominada declaración tributaria especial

 

Sin duda es la medida a tener en cuenta. Sin entrar en detalle, dado que existen puntos todavía abiertos, los puntos de esta disposición a reseñar son:

 

-  La regularización se extiende a contribuyentes del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (personas residentes en España) , Impuesto sobre Sociedades (personas jurídicas residentes) o Impuesto sobre la Renta de no Residentes (personas físicas o jurídicas no residentes). Esta amplitud, que desde luego parece positiva, y que permite que se puedan acoger a la amnistía todos los sujetos, conlleva una cuestión que deja abierta a un desarrollo posterior por la Administración: los supuestos de tenencia por personas físicas de bienes en el extranjero a través de sociedades pantalla, y que hasta ahora se estaban admitiendo haciendo uso de una especie de transparencia fiscal. Como decimos, habrá que ver cuál va a ser la postura de la Administración y sobre todo el posterior desarrollo de la norma.

 

-  Como requisito principal se establece que: los sujetos que regularizan hubieran sido titulares de los bienes o derechos con anterioridad a la finalización del último período impositivo cuyo plazo de declaración hubiera finalizado antes de la entrada en vigor de esta disposición. Siendo una de las grandes ventajas de la amnistía fiscal frente a la regularización, la tenencia de bienes no declarados aparecidos en ejercicios no prescritos (actualmente, 2007 en adelante). Lo único pues que no se permite es que se trate de bienes aparecidos en el patrimonio del sujeto a partir del 1 de enero de 2011 (siempre contando que el contribuyente sea persona física).

 

-  El importe de la regularización será la cuantía resultante de aplicar al importe o valor de adquisición de los bienes o derechos regularizados, el porcentaje del 10 por ciento. Dejando fuera el tipo escogido (para la repatriación de dividendos el 8%), resulta sorprendente la base de cálculo: el valor de adquisición. Eso sí, el importe de la regularización irá exento de intereses, recargo y por supuesto sanción.

 

-  Para evitar malentendidos, debe quedar claro que aquél que ya hubiera sido citado por la Administración mediante una carta dirigida a la iniciación de procedimientos de comprobación o investigación tendentes a la determinación de las deudas tributarias no quedará amparado por este “perdón”. Ahora bien, si se ha realizado la regularización, sería de aplicación la excusa absolutoria.

 

-  El plazo para acogerse al perdón acaba el 30 de Noviembre; y después, debemos entender que la Administración podría poner en marcha todos esos convenios de doble imposición y acuerdos de información que se han firmado en los últimos años con territorios como Andorra, Panamá, Antillas o Singapur, y lo que es más importante, endurecer el régimen sancionador para el dinero no declarado.

 

-  Y el premio? A pesar de la confusa redacción, parece que los fondos tendrán la bendición fiscal de la Administración, lo que no es poco.

 

Por último, una valoración,  actualmente se está acudiendo a la regularización de capitales amparado en el procedimiento de regularización voluntaria por declaración espontánea sin requerimiento previo; y el coste del proceso es, sin duda, menor. Ahora bien, para acogerse a este proceso es necesario que el sujeto titular lo sea de los fondos desde períodos no prescritos (2006), y que no haya habido entradas monetarias o de patrimonio no declarado desde entonces. Habrá que comprobar caso por caso el supuesto aplicable.

 

En el caso de tenencia de los fondos a través de sociedades “pantalla”, hasta la fecha la Administración estaba admitiendo una “transparencia”; sin que se tenga la certeza de que vaya a seguir siendo así. Habrá que esperar al nuevo desarrollo.

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