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Fuente: El Economista 4 Febrero 2010

Horarios a la carta y “días sin cole”: así combatí el absentismo en mi pyme

Las empresas ven las faltas al trabajo como un problema, pero el 30% no hace nada para evitarlas. Las políticas de conciliación consiguen mejorar el compromiso y productividad de los empleados.

El Economista: Absentismo Laboral
El Economista: Absentismo Laboral

La crisis nos invita a escaquearnos menos del trabajo. Así lo dice un estudio publicado Randstad, que cifra en un 90 por ciento el descenso del absentismo laboral injustificado en 2009. ¿Significa eso que nos hemos vuelto más trabajadores? “Significa que la gente tiene miedo a perder su empleo”, puntualiza Ignacio Buqueras, presidente de la Comisión Nacional para la Racionalizacion de Horarios Españoles y ARHOE. “Además, el hecho de que la gente vaya a trabajar no te garantiza que acuda más motivada ni que sea más productiva”, añade diego Valente, profesor de comportamiento organizacional del IE Business School. Y ése parece ser el nuevo reto de las políticas de gestión del absentismo para las empresas españolas. “Muchas siguen aplicando los mecanismos de control y sanción que había hace 40 años, es decir, que se fijan en quien ha venido a trabajar y quien no”, avanza desde la mutua de seguros Egarsat su director de Organización y Red Territorial, Sergi Riau. Esta compañía ha elaborado junto a Evade un barómetro para pulsar el comportamiento empresarial ante el problema del absentismo. Y la conclusión es que, “todas las empresas reconocen este tema como un problema, pero cuando les preguntas qué es lo que hacen para gestionarlo, el 30 por ciento dice no aplicar ninguna política concreta”.

Cuestión de horarios
Tanto desde ARHOE como desde Egarsar creen que muchas empresas podrían mejorar sus cifras de absentismo simplemente flexibilizando los horarios. “Solo con reducir el tiempo de la comida a 45 o 60 minutos, en lugar de dos horas ya se ganaría algo”, advierte Buqueras. En Iberdrola decidieron aplicar ese consejo en octubre de 2007, cuando se impulso la jornada intensiva, con media hora de margen para la entrada y la salida. “Y ha repercutido notablemente en la cuenta de resultados”, analiza Ángeles Alcázar, responsable de Proyectos Sociales de esta compañía energética. “Los accidentes con baja han disminuido un 24 por ciento; sin baja, un 10 por ciento; y los días perdidos, un 37 por ciento. Esto supone un ahorro muy significativo”. Este ejemplo no sólo se encuentra en el contexto de una gran empresa. En Arrabe Asesores, una pyme de 25 empleados, también son conscientes de que una mayor flexibilidad redunda en un descenso del absentismo y un aumento de la productividad de sus empleados. “Es que no depende del tamaño de tu empresa, sino de que los directivos estemos convencidos” remarca su director general, Miguel Angel Ferrer, para quien “que un trabajador entre una hora antes o después no supone ningún coste para el ciclo productivo de la empresa, mientras que para él puede ser la diferencia entre poder llevar al colegio a sus hijos o no”.

Colesterol Bueno
Tanto Iberdrola como Arrabe Asesores cuentan con el sello de Empresa Familiarmente Responsable que otorga la Fundación Masfamilia. Este organismo cree que si estas medidas de conciliación se aplicaran a escala nacional, las empresas ahorrarían 5.000 millones de euros, no sólo por lo que supondría una reducción del absentismo laboral, sino “porque aumentaría la productividad de los empleados, al estar más comprometidos”, como afirma su director, Roberto Martínez. El mensaje que lanza es claro: por un lado se reducen las ausencias no justificadas al trabajo. Por otro, quien acude lo hace con un mayor grado de compromiso y, por ende, de productividad. “Esto es más rentable que poner una webcam o un supervisor para vigilar lo que hacen los empleados en su horario laboral”, prosigue Martínez, quien compara la problemática del absentismo con el colesterol. “Igual que aprendimos que hay un colesterol bueno y otro malo, existe un absentismo que tiene que ver con el conciliación y que una empresa debería favorecer como el hecho de que un trabajador pueda ir a una tutoría de su hijo o a la consulta oncológica con su padre cuando coincide con su horario laboral”. Pero no todo es cuestión de horarios, desde la Fundación Masfamilia se incentiva otro tipo de practicas. “Hemos observado que los días no lectivos muchos padres se ponen enfermos y no van a trabajar porque no tienen con quien dejar al niño. Hay empresas que, para esos días, contratan monitores de tiempo libre para que organicen actividades con los hijos mientras los padres trabajan”. “Pero no todas las estrategias funcionan por igual en todas las compañías”, subraya Riau desde Egarsat. “Se pueden conseguir mejores resultados en un entorno de trabajo que otro”. Incluso dentro de la misma empresa, parece que pulsar el clima laboral mediante encuestas y una política de comunicación interna resulta fundamental porque “necesitas saber que es lo que motiva a cada trabajador”, según valora el profesor Valiente. “Habrá quien prefiera bonus como elemento motivador y habrá quien prefiera horarios mas flexibles”. En lo que sí parecen coincidir a la hora de abordar la problemática del absentismo laboral, tanto de quien no va al trabajo como de quien distrae su tiempo por falta de motivación es que “no se trata de un problema, y esto no todo el mundo lo tiene claro. Si nuestra gente no quiere venir a trabajar con nosotros, algo haremos mal”, dice Sergi Riau.

"Bonus" colectivos
Y de la misma manera que el problema afecta al conjunto de la empresa, la solución también debe ser una respuesta global. “No es solo el departamento de Recursos Humanos quien tiene que abordar el tema, sino que se trata de tener una plan integral de gestión del absentismo”, propone Riau. “Por ejemplo, puedes ponerle a los directivos bonus, pero que estos varíen en función de los datos de absentismo que registre la compañía, Así conseguirás que los mandos actúen directamente en mantener a los empleados implicados”, y de paso haya una comunicación entra la cúpula y el grueso de la plantilla. “La comunicación”, prosigue Diego Valiente, “es fundamental”. Creo que tener un trato cercano con tu jefe es la clave, principalmente porque así podrás saber que es que quieren de ti. Hay estudios que sugieren que solo el 5 por ciento de los empleados tienen claro lo que le están pidiendo, y uno de cada tres rinde al máximo”. Dicho de otra manera, habría un 95 por ciento que no conocen realmente cuales son sus responsabilidades y un 66 por ciento que aun podría dar más de sí.

Freno emocional
Una vez que se ha tomado conciencia de la necesidad de abordar el tema y de las posibilidades que ofrecen estas medidas de conciliación, surge la gran pregunta. ¿Cuánto cuesta aplicar todo esto? “No es un coste, es una inversión, y además el gasto contable es mínimo”, responde Miguel Ángel Ferrer. Riau añade un matiz a esta cuestión: “Gestionar el plan de tesorería de una empresa es mucho más complicado que esto. Si todas las empresas tienen uno, ¿Por qué no tienen también un plan de gestión del absentismo?” “Son frenos emocionales”, responde Ferrer, en un discurso que coincide con el de Roberto Martínez: “No incorporan estas herramientas por una cuestión cultural” Riau, por su parte, compara la cuestión con la norma sobre el uso del cinturón de seguridad en los coches: “Se tiene que crear una normativa y un cambio de mentalidad, como sucedió con el cinturón de seguridad. Antes nadie reparaba en ponérselo. Ahora lo ven como algo fundamental”.

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