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Fuente: Elaboración Propia 1 Junio 2015

¿Cómo pueden optar los autónomos a la prestación por cese de actividad?

Los autónomos, al igual que los trabajadores por cuenta ajena, pueden disfrutar de una prestación por cese de actividad o desempleo, pero siempre y cuando se den una serie de circunstancias y se cumplan unos requisitos regulados en la Ley 32/2010 de 5 de Agosto, que regula el sistema específico de protección por cese de actividad de los trabajadores autónomos modificada por la Ley 35/2014.

Prestación por cese de actividad para autónomos
Prestación por cese de actividad para autónomos

Así, los trabajadores autónomos que cesen su actividad disfrutarán de una prestación económica mensual así como la cotización a la Seguridad Social por contingencias comunes. Esta prestación se complementa además con acciones de formación e inserción laboral para facilitar su reincorporación al mercado de trabajo que son gestionadas por los Servicios de Empleo de las Comunidades Autónomas o por el Instituto Social de la Marina.  Eso sí, para optar a esta prestación es necesario cumplir con los siguientes requisitos:

- Ser trabajador autónomo inscrito en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA), en el Sistema Especial para Trabajadores por Cuenta Propia Agrarios (SETA) que inicien la cotización por cese de actividad a partir del 1 de Enero de 2012, ser autónomo económicamente dependiente (TRADE) o ser Trabajador por Cuenta Propia o armador asimilado del Régimen Especial de los Trabajadores del Mar.

- Estar de alta en la Seguridad Social, tener cubiertas las contingencias profesionales y estar al corriente en el pago de las cuotas de Seguridad Social.

- Contar con un periodo mínimo de cotización por cese de actividad de 12 meses continuados e inmediatamente anteriores al cese siendo computable el mes en que se produzca el hecho causante del cese de actividad.

- Que el cese en la actividad desarrollada por el trabajador se deba a motivos técnicos, productivos u organizativos, causas de fuerza mayor, pérdida de licencia administrativa, violencia de género, divorcio o acuerdo de separación matrimonial justificando tales circunstancias. Concretamente, se exige que el nivel de pérdidas de los ingresos obtenidos sea superior al 10%.

- Si el autónomo ejerce su actividad en un establecimiento abierto al público, se exige el cierre del mismo durante la percepción del subsidio o bien su trasmisión a terceros, pudiendo realizar el titular del inmueble los actos de disposición o disfrute que le correspondan siempre que no supongan la continuidad del autónomo en la actividad económica o profesional finalizada.

- En el caso de ser consejeros o administradores de sociedades incluidos en el RETA, deberán cesar voluntariamente en este cargo o en la prestación de servicios de la sociedad siempre que ésta haya incurrido en pérdidas o haya disminuido su patrimonio neto por debajo de las dos terceras partes de la cifra del capital social.

- Suscribir el compromiso de actividad para el mantenimiento de la prestación a fin de realizar las actividades formativas, de orientación profesional y de promoción de la actividad emprendedora a la que pueda convocarle el Servicio Público de Empleo correspondiente así como a efectos de cumplir las obligaciones de los artículos 17.1 g) y h) de la Ley 32/2010 de 5 de Agosto.

- No haber alcanzado la edad ordinaria de jubilación salvo que no tuviera acreditado el periodo de cotización para ello.

- Que no concurra ninguna de las incompatibilidades de la Ley 32/2010 de 5 de Agosto.

Además, para poder optar a la prestación, el trabajador deberá presentar antes del último día del mes siguiente al cese de la actividad la solicitud ante la Mutua con la que el autónomo tenga cubiertas las contingencias profesionales o bien ante el Servicio Público de Empleo Estatal si están cubiertas por el INSS o ante el Instituto Social de la Marina, en su caso, acompañada de la documentación contable confeccionada por el autónomo en la que se registre el nivel de pérdidas exigido mediante las declaraciones del IVA, del IRPF y demás documentos perceptivos.

La duración de la prestación varía según el número de meses cotizados y de la edad del trabajador autónomo. En el caso de trabajadores menores de 60 años, de 12 a 17 meses serían 2 meses de prestación; de 18 a 23 meses serían 3 meses; de 24 a 29 meses serían 4 meses; de 30 a 35 meses serían 5 meses; de 36 a 42 meses serían 6 meses; de 43 a 47 meses serían 8 meses y más de 48 meses serían 12 meses de prestación. Por otro lado, si son mayores de 60 años, de 12 a 17 meses serían 2 meses; de 18 a 23 meses serían 4 meses; de 24 a 29 meses serían 6 meses; de 30 a 35 meses serían 8 meses; de 36 a 42 meses serían 10 meses y de 43 meses en adelante serían 12 meses de prestación.

Por su parte, el importe de la prestación será del 70% de la base reguladora calculada según el promedio de las bases por las que el trabajador hubiera cotizado en los 12 meses anteriores al cese de actividad con un mínimo del 80% y el 107% en función de si tiene o no hijos a su cargo y un máximo del 175% del IMPREM salvo que tenga hijos a su cargo en cuyo caso será del 200% o del 225% en función del número de hijos.

Esta prestación se puede suspender o extinguir si se impone alguna sanción por infracción leve o grave, por cumplir condena de privación de libertad, por trabajar por cuenta propia o ajena por un tiempo inferior a 12 meses, por traslado de residencia al Extranjero por un periodo continuado inferior a 12 meses o bien por agotar el plazo de duración de la prestación.

Si necesita más información o tiene alguna duda contacte con nuestro Departamento Laboral en el 91 714 04 89.

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