Fuente: Labeabogados 16 Junio 2011

Nuevo tratamiento fiscal de las retribuciones en Especie: ¿se debe repercutir IVA?

Reciente publicación de la Resolución Vinculante dictada por la Dirección General de Tributos de 23 de marzo de 2011

Hasta la fecha parecía pacífico que las retribuciones en especie abonadas por las empresas a sus trabajadores quedaban fuera del ámbito de aplicación del IVA, al tratarse de la contraprestación de operaciones en las que el consumidor final era el empresario, quien no podía deducir las cuotas de IVA soportadas en relación con los bienes y/o servicios entregados a los trabajadores como retribución en especie, al quedar configuradas como  operaciones a título gratuito.

El citado cambio de criterio se ha llevado a cabo por la DGT como consecuencia de doctrina dictada por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, según las cuales, si hay una relación directa entre retribución en especie y la reducción de la retribución dineraria o la renuncia a percibir una parte de la misma, deberá entenderse que se trata de operaciones realizadas «a título oneroso». Ello significa la obligación de repercutir el Impuesto sobre el Valor Añadido al trabajador en las entregas de bienes o prestaciones de servicios que se deriven de retribuciones en especie efectuadas en el marco de una relación laboral.

De forma paralela a lo anterior, se reconoce expresamente que si el empresario tiene la obligación de repercutir IVA al trabajador, también tendrá derecho a practicar la correspondiente deducción de las cuotas de IVA soportado en la adquisición de los bienes o servicios objeto de retribución en especie, siempre que cuente con la correspondiente factura emitida a su nombre, y que la misma cumpla todos los requisitos reglamentariamente establecidos.

En aquellos casos en los que no exista una relación directa entre la retribución en especie y el importe de la retribución dineraria del trabajador, las retribuciones en especie se seguirán configurando como «operaciones a título gratuito» no sujetas a IVA.

Lógicamente el empresario no tendrá en ese caso el derecho a la deducción del IVA soportado. Los supuestos sobre los que se pronuncia la DGT en la citada Resolución son los siguientes, si bien entendemos que ello es aplicable a cualquier retribución en especie:

1. Cesión al trabajador del uso de vehículos cuyo alquiler es contratado y pagado por la compañía.

En este punto la DGT insiste en que la retribución en especie a computar estará en relación con la disponibilidad del vehículo para fines particulares del trabajador y que se puede concretar en el número total de horas del año, deducidas las horas de utilización del vehículo para necesidades  empresariales, en contra de la vigente doctrina del la Audiencia Nacional, que atiende a un criterio de utilización efectiva, y no a su disponibilidad.

Por tal motivo, la base sobre la que l empresario deberá repercutir el IVA al trabajador será la indicada en el párrafo anterior, con los matices indicados.

2. Cesión de uso de equipos informáticos adquiridos o arrendados por la compañía empleadora.

La citada retribución en especie se cuantificará en función de la contraprestación abonada al proveedor.

3. Cesión al trabajador del uso de vivienda cuyo alquiler es contratado y sufragado por la entidad empleadora.

La cesión al trabajador de una vivienda previamente contratada por la empresa dará lugar a la obligación de repercutir el IVA, en clara contradicción con anteriores resoluciones de la propia DGT, según las cuales la subsiguiente utilización por el trabajador debería estar exenta de IVA en todo caso.

Podemos concluir que el cambio de criterio operado por la Resolución Vinculante de la DGT de 23 de marzo de 2011 (V0745-11) obliga a las empresas al replanteamiento de su política de retribución en aquellos casos en los que se hubieran establecido Programas de Retribución Flexible, en los que los trabajadores tuvieran la posibilidad de reducir o renunciar a una parte de su retribución dineraria a cambio de determinadas retribuciones en especie, siempre y cuando exista una relación directa entre la reducción de la retribución dineraria y el aumento de la retribución en especie.

1l citado cambio de criterio no debiera suponer un aumento neto de la recaudación del IVA por este concepto, en la medida en que con anterioridad el empresario tampoco habría tenido derecho a la deducción del IVA soportado en la adquisición de bienes y servicios posteriormente cedidos a los trabajadores, en virtud de lo dispuesto en el artículo 96,uno,5o, de la Ley de IVA, por tratarse de operaciones realizadas a título gratuito.

Por el contrario, entendemos que el cambio de criterio puede incidir en un aumento del porcentaje de retención o ingreso a cuenta del IRPF (y por ende en la tributación final por este impuesto), siempre y cuando las cuotas de IVA devengadas con motivo de la retribución en especie sean asumidas íntegramente por la empresa, en cuyo caso constituirán una mayor retribución en especie para el empleado.

Desde nuestro punto de vista el cambio de criterio deberá excluir la aplicación de sanciones respecto de las cuotas de IVA que se hubieran podido devengar en las retribuciones en especie anteriores al 23 de marzo de 2011, si bien las posteriores deberán ser objeto de la correspondiente regularización, a la vista de la citada doctrina del Tribunal de Justicia de la Unión Europea ahora adoptada por la Dirección General de Tributos.

 

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