L os gastos por atenciones a clientes por relaciones públicas con clientes y proveedores, así como los promocionales y los regalos a clientes o al propio personal del negocio, son gastos deducibles en el Impuesto sobre Sociedades según lo establecido en la última sentencia del Tribunal Supremo.

Esta sentencia del Alto Tribunal establece que son deducibles los gastos que, siendo donativos o liberalidades, se conocen coloquialmente como atenciones a clientes o al propio personal y los promocionales, así como todos aquellos que se hallen correlacionados con los ingresos, realizados dentro de la propia actividad empresarial con el objetivo de conseguir un mejor resultado empresarial.

En este sentido, la sentencia considera que, si bien no existe una regulación precisa sobre qué ha de entenderse por correlación entre ingresos y gastos, unos y otros conforman la gestión financiera de la actividad empresarial que como tal se proyecta, habitualmente, mediante la realización de un conjunto de acciones dirigidas a la obtención de un mejor resultado, lo que justifica que la relación entre gastos e ingresos pueda ser tanto directa como indirecta, agotándose en el momento de la realización de una concreta operación o proyectándose de futuro.

No obstante, aunque las comidas de trabajo, los regalos a clientes o los gastos promocionales no buscan una consecución directa e inmediata de los mejores resultados, por su propia naturaleza y características persiguen un resultado indirecto y de futuro, por lo que pueden correlacionarse con los ingresos.

En este sentido, el Supremo señala que los gastos de atención a clientes y proveedores busca fundamentalmente fidelizar a unos y otros, las atenciones a empleados persiguen incentivarlos en el trabajo a desarrollar, y la promoción de productos o de la propia empresa tiene por objetivo lograr ventajas en ventas y posicionamiento empresarial.

Un criterio opuesto al de la AEAT

Esta sentencia supone un antes y un después al contravenir el criterio de la Agencia Estatal de la Administración Tributaria (AEAT) de que sólo se pueden deducir aquellos gastos contables relacionados con los ingresos de la empresa, es decir, que influyen directamente en su resultado.

Según establece la ley de aplicación, no son gastos deducibles en el Impuesto sobre Sociedades aquellos que, teniendo un reflejo contable, se realizan a título gratuito y no determinan el resultado fiscal o tributario del ejercicio.

Con esta sentencia, el Tribunal Supremo establece que, si bien estos gastos no están directamente relacionadas con el resultado del ejercicio, sí que pueden influir en él y por eso deben ser deducibles.

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