El texto definitivo del proyecto de Ley de Residuos y Suelos Contaminados, que aparecía contemplada dentro de los Presupuestos Generales del Estado para 2021, ya ha sido remitida a las Cortes Generales para su debate y posterior aprobación y entrada en vigor. Esta Ley regula la creación de dos nuevos impuestos: sobre los envases de plástico de un sólo uso y el que gravará la incineración, coincineración y el depósito de residuos en vertedero, con los que el Gobierno espera recaudar 1.100 millones de euros anuales.

Impuesto sobre los envases de plástico de un solo uso

En lo que se refiere al impuesto sobre los envases de plástico de un solo uso, la Ley contempla la creación de una tasa de 0,45 euros por kilogramos, que incrementaría la recaudación en 491 millones de euros adicionales. Una vez que esta tasa esté en vigor, a partir del 1 de enero de 2023, quedará prohibida la distribución gratuita de envases de plástico de un solo uso, debiéndose cobrar un precio por cada uno de los productos de plástico que se entregue al consumidor, diferenciándolo en el ticket de venta.

Asimismo, en los establecimientos de hostelería y restauración se tendrá que ofrecer siempre a los consumidores, clientes o usuarios de sus servicios, la posibilidad de consumo de agua no envasada de manera gratuita y complementaria a la oferta del mismo establecimiento.  

Los recipientes de plástico de un solo uso destinados a conservar alimentos deberán reducirse a la mitad en 2025 y un 70% en 2030. Y desde 2023 estará prohibido distribuir envases de un solo uso de forma gratuita.

Impuesto sobre el depósito de residuos

La segunda figura impositiva que contempla el proyecto de Ley de Residuos y Suelos Contaminados se trata de un impuesto de carácter indirecto que recae sobre los residuos que se tratan mediante operaciones de gestión de residuos. Su gestión se cederá a las Comunidades Autónomos y permitirá recaudar 654 millones de euros.

El hecho imponible del impuesto recae sobre la entrega de residuos para su eliminación en vertederos, para su eliminación o valorización energética en instalaciones de incineración o de coincineración, ya sean de titularidad pública o privada. Los tipos de gravamen varían entre los 40 y los 2 euros por tonelada métrica en función del tipo y origen del residuo.

Además, la nueva Ley contempla que el diseño de las botellas de plástico (PET) deberán incluir material reciclado (un 25% en 2025 y un 30% en 2030) y se fomentará la donación de comida o el aprovechamiento de los restos para producir piensos para animales o compost para cultivos o recuperación de suelos para evitar el desperdicie de comida.

Con estas medidas se espera cumplir con los nuevos objetivos establecidos en las directivas europeas que conforman el Paquete de Economía Circular que busca proteger el medio ambiente y la salud humana, reducir el impacto global del uso de los recursos e impulsar una economía baja en carbono, así como con los derivados de la directiva de plásticos de un solo uso.

El proyecto de Ley Residuos y Suelos Contaminados ha sido ahora remitido a las Cortes Generales, donde se iniciará su debate para su aprobación y posterior entrada en vigor que, seguramente, será para después del verano.

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