Ea nueva Tasa Google, regulada en la Ley del Impuesto sobre determinados servicios digitales, que entrará en vigor el próximo año tras su reciente aprobación en el Senado, ha generado gran polémica en los últimos años recibiendo importantes críticas por parte de multinacionales y, especialmente, del gobierno de Estados Unidos que ha amenazado con levantar aranceles si este impuesto veía la luz.

La Tasa Google viene a gravar con un 3% los servicios de publicidad en línea, servicios de intermediación en línea y la venta de datos generados a partir de información proporcionada por el usuario durante su actividad o la venta de metadatos de empresas con una cifra de negocios superior a 750 millones de euros a nivel mundial con un nivel de facturación en España superior a 3 millones de euros.

No obstante, quedan fuera de este impuesto la venta de bienes o servicios entre los usuarios en el marco de un servicio de intermediación en línea, las vetas de bienes o servicios contratados en línea a través de la web del proveedor de esos bienes o servicios o en la que el proveedor no actúa como intermediario, los servicios financieros, la venta online de retail o textil y las prestaciones digitales que sean realizadas entre entidades que formen parte de un grupo con una participación, directa o indirecta, del 100%.

Este nuevo impuesto, con el que el Ejecutivo pretende recaudar 968 millones de euros, se liquidará de manera trimestral, pero en 2021, se liquidará el 20 de diciembre. Esto es porque, según palabras del propio gobierno, se quiere dar margen para la aprobación de un impuesto europeo sobre esta materia.

Críticas a la Tasa Google

A la espera de que se define, legisle y entre en vigor una normativa europea sobre fiscalidad de servicios digitales, España se ha adelanto y ha aprobado la Tasa Google que ha generado un gran número de críticas como la procedente de Estados Unidos que ha amenazado con levantar aranceles si este impuesto entra en vigor. Ya lo hizo con Francia, país que se echó atrás en la aprobación de su propia Tasa Google.

Por su parte, el Gobierno defiende la importancia de este impuesto para que las grandes empresas internacionales paguen impuestos donde obtienen sus ingresando, acabando así con prácticas de competencia desleal.

No obstante, la Tasa Google puede provocar que sea el usuario final el que asuma ese gravamen adicional, al verse incrementados los precios para sufragar ese nuevo impuesto.

Una vez aprobada la Ley en el Congreso de los Diputados y en el Senado y una vez publicada en el BOE, la Ley del Impuesto sobre determinados servicios digitales o Tasa Google entrará en vigor a los tres meses de su publicación, al igual que la Tasa Tobin.

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