L a Sala IV de lo Social del Tribunal Supremo ha avalado la utilización, por parte de la empresa, de los datos obtenidos por la geolocalización de un aparato GPS instalado en el vehículo de empresa de un trabajador. Estos datos, el Supremo, considera que pueden ser usados por el empleador para controlar a su trabajador, siempre que el trabajador esté informado de la instalación del dispositivo, tenga restringida la utilización del coche a la actividad laboral y sólo recojan información sobre el movimiento y localización del vehículo.

El fallo del Supremo avala la utilización, por parte de la empresa, de la geolocalización del vehículo para controlar a una trabajadora, que ha sido despedida disciplinariamente y cuyo despido el Alto Tribunal califica como procedente por la “utilización intensa del coche de empresa que tenía asignado en un periodo en que ella estaba de baja médica y el fin de semana inmediatamente anterior, pese a la prohibición del uso del vehículo para fines ajenos a la actividad laboral”. Dicho uso fue registrado por el sistema de localización por GPS del coche, de cuya instalación fue informada en su día la trabajadora.

Geolocalización y derecho a la intimidad del trabajador

Ante la íntima relación que puede haber entre geolocalización y el derecho a la intimidad de la trabajadora en cuestión, el Supremo considera que “la trabajadora conocía que el vehículo no podía ser utilizado fuera de la jornada laboral y, junto a ello, que el mismo estaba localizable a través del receptor GPS. De ahí que no apreciamos ninguna invasión en sus derechos fundamentales con la constatación de los datos de geolocalización que permiten ver que el indicado vehículo es utilizado desobedeciendo las instrucciones de la empresa en momentos en que no existía prestación de servicios”.

Asimismo, puntualiza que “no se aprecia invasión de la esfera privada de la trabajadora, al afectar exclusivamente a la ubicación y movimiento del vehículo del que, eso sí, ella era responsable y debía utilizar con arreglo a lo pactado”.

La sentencia del Tribunal Supremo viene a dar respuesta al recurso presentado por la empresa a la decisión del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía que consideró nulo el despido por entender que no era correcto usar los datos del GPS que correspondían a tramos horarios ajenos a la jornada laboral, y confirma íntegramente la sentencia inicial dictada por el Juzgado de lo Social número 4 de Almería, que desestimó la demanda de la trabajadora al entender procedente el despido.

Antecedentes en materia de geolocalización como control del trabajador

La sentencia del Tribunal Supremo no ha sido la único que se ha manifestado al respecto de la utilización de la geolocalización como sistema para controlar a los trabajadores. En su día, ya lo hizo el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, que consideró procedente el despido de una trabajadora de Cruz Roja cuya función consistía en la observación y tratamiento de tuberculosis y VIH, para lo cual se desplazaba en una unidad móvil de la empresa a atender a los usuarios asignados en distintos puntos de la Comunidad de Madrid. El vehículo estaba dotado con GPS, lo que la trabajadora conocía. La empresa detectó que el mismo se hallaba detenido durante la jornada laboral y ello sirve de justificación a la decisión extintiva por razones disciplinarias.

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