L a decisión de dimisión del puesto de trabajo debe ser analizada y meditada por el trabajador pues, una vez tomada, puede que esa decisión no se pueda rectificar con las consecuencias que esto implica para el trabajador. En este sentido, ¿es posible que el trabajador pueda retractarse de su dimisión? ¿Qué opciones tiene la empresa? ¿Qué ocurre cuando la empresa ha aceptado esa dimisión y se niega a restituir al trabajador en su puesto de trabajo habitual?

Precisamente esta situación ha sido abordada recientemente por el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Andalucía que ha declarado como despido improcedente la decisión de una empresa de no dejar acceder a su puesto de trabajo al trabajador que presentó su dimisión y se retractó de la misma, tiempo después. El TSJ de Andalucía estima que esa retractación es lícita ya que la dimisión tuvo lugar en un entorno y en un clima de estrés laboral y ansiedad.

En concreto, el trabajador presentó su dimisión tras una reunión de trabajo que tuvo lugar una vez finalizada la jornada laboral y en la que la dirección de la empresa reclamó al trabajador una serie de irregularidades, en teoría realizadas por el empleado, dándole dos posibles soluciones: el despido disciplinario acompañado de una denuncia por parte de la empresa por las irregularidades realizadas o bien su dimisión. El trabajador optó por la segunda opción y redactó y firmo en el momento su dimisión. No obstante, tres días después, el trabajador notificó a la empresa a través de un correo electrónico y un burofax que se retractaba de su dimisión haciendo referencia a que ésta no había sido admitida ni rechazada por la empresa y que los tres días de ausencia se correspondían con días de vacaciones pendientes de disfrutar. Sin embargo, la empresa le negó el acceso a su puesto de trabajo basándose en la dimisión presentada en origen.

En la sentencia, el TSJ andaluz considera que la dimisión no fue válida al haberse realizado en un clima de estrés laboral y ansiedad, fuera de horario laboral, sin presencia de ningún representante de los trabajadores ni de ningún otro trabajador y siendo amenazado con una posible denuncia. Además, recalca que la empresa ni admitió ni rechazó esa dimisión sólo limitándose a prohibirle el acceso a su puesto de trabajo y que se debió ofrecer un preaviso de quince días como es habitual.

En resumen, no se han cumplido los requisitos formales para que la dimisión fuera válida por lo que la negativa de la empresa de que el trabajador recupere su puesto de trabajo es constitutiva de despido improcedente teniendo el trabajador derecho a la correspondiente indemnización o a la restitución a su puesto de trabajo. En este sentido, es posible retractarse cuando esa dimisión no ha cumplido con los requisitos formales y no ha sido estimado o desestimada por parte de la empresa.

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